Fe

‪Un fuerte y pegajoso abrazo de sus hijas y nietos, los panqueques de domingo en familia, las risas de sobremesa y el aroma a tierra mojada cuando regaba al atardecer. Con esos recuerdos y esperanzas soportaba la obligada soledad del encierro.

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Reconexión

Donde antes había tumulto y desperdicio, hoy hay silencio y armonía. La naturaleza recobra su voz, mientras los humanos encerrados intentan protegerse del virus que los obligaba a ver la frágil y delgada capa de inmunidad que los cubría.

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